Cuatro esculturas de cerámica honran la fauna porteña en rotondas y avenidas
El Papagayo, el Mono Machín, la Iguana y la Orquídea son hitos urbanos creados por Juan Sánchez Andrade que buscan reconectar a los guayaquileños con su naturaleza.
En octubre de 2025, cuatro esculturas de cerámica y cemento se consolidaron como referentes visuales en Guayaquil. Las obras del escultor cotacacheño Juan Sánchez Andrade rinden homenaje a la flora y fauna local, ubicándose estratégicamente en rotondas, avenidas y espacios comerciales para transformar el paisaje urbano.
En la avenida Benjamín Carrión, el Papagayo destaca con su plumaje multicolor vigilando el tránsito. Su silueta monumental, visible desde la distancia, busca recordar la fragilidad de la naturaleza mientras ofrece un espectáculo visual a conductores y peatones que suelen detenerse para fotografiarlo.
El Mono Machín se encuentra suspendido entre tallos en el túnel del Cerro del Carmen, visible desde la calle Juan Javier Marcos hacia Boyacá. Su pose lúdica rompe la monotonía del tráfico y evoca los ecosistemas de los cerros. En Aventura Plaza, sobre la avenida Las Monjas en Urdesa, la Iguana despliega su textura escamosa integrándose al entorno comercial y residencial.
La Orquídea florece visualmente cerca de la avenida Francisco de Orellana, invitando a una pausa en el tránsito del barrio homónimo. El mantenimiento de estas piezas corre a cargo de la Empresa Pública Parques EP del Municipio de Guayaquil, garantizando su conservación como parte del patrimonio urbano.