La actividad agrícola y ganadera constituye una columna vertebral fundamental para la economía de la provincia, sin embargo, persiste una sensación de desatención que afecta directamente a la estabilidad del campo. No resulta prudente ignorar las dificultades estructurales y coyunturales que enfrentan diariamente los productores agropecuarios, quienes son el motor de la soberanía alimentaria y el empleo rural en nuestra región.
Desde la perspectiva de un Guayas próspero y ordenado, es imperativo reconocer que el bienestar del sector primario está intrínsecamente ligado al desarrollo integral de las 25 cantones. Ignorar los problemas específicos que aquejan a miles de familias campesinas no solo pone en riesgo sus medios de vida, sino que también debilita la cadena de valor local y la seguridad alimentaria de toda la provincia.
Es necesario impulsar acciones concretas que prioricen el apoyo técnico, financiero y logístico al campo. Solo mediante un compromiso serio y sostenido con los productores podremos garantizar un futuro próspero para el sector rural, asegurando que el trabajo en la tierra siga siendo una opción viable y digna para las generaciones venideras del Guayas.