La presencia del Fenómeno El Niño ya se manifiesta con indicadores visibles que no pueden ser ignorados. Ante este escenario climático, la advertencia es directa: si las señales son inequívocas, lo procedente es que tanto las autoridades como la población en general inicien los protocolos de prevención y adaptación necesarios.
Para la provincia del Guayas, esto implica una responsabilidad compartida. La preparación no debe ser solo un anuncio institucional, sino una acción concreta que involucre a las juntas parroquiales, a los GAD municipales y a cada vecino. La eficiencia en la gestión de riesgos depende de una ciudadanía informada y proactiva, capaz de responder ante eventos meteorológicos extremos, como publicó este diario en El Niño se intensifica.
Es fundamental aprovechar este tiempo de aviso para revisar infraestructuras locales, despejar canales de drenaje y asegurar que los planes de contingencia estén actualizados. La resiliencia de Guayaquil y sus cantones frente al clima depende, en gran medida, de la capacidad de organización individual y colectiva que se demuestre desde ahora.