El Parque Seminario tenía reglas estrictas en 1895: horarios, cobros y prohibiciones
Un documento hallado por investigadores del Archivo Histórico Municipal revela las normas que regían la vida cotidiana en el parque hace más de un siglo.
Investigadores del Archivo Histórico Municipal Camilo Destruge encontraron un manuscrito original que detalla cómo funcionaba el Parque Seminario en 1895. El documento, aprobado por el Concejo Cantonal de Guayaquil el 21 de julio de ese año, establece reglas muy específicas sobre quién podía entrar, a qué horas y bajo qué condiciones.
El parque abría sus puertas de 07:00 a 10:00 y de 17:00 a 23:00. Los domingos y feriados se extendía el horario hasta las 23:00, pero si llovía, cerraba. Para ingresar, era obligatorio vestir y calzar decentemente. Los menores de 14 años debían ir acompañados por un padre o adulto responsable, y las sillas eran exclusivas para las señoras.
El acceso era gratuito, salvo los jueves, domingos y ocasiones especiales, donde se cobraban 10 centavos de sucre por persona. En esa época, un ejemplar del periódico La Nación costaba cinco centavos. Había prohibiciones estrictas: no se permitía el ingreso ebrio, circular en carruaje o bicicleta, acostarse en los bancos ni vender comida sin autorización, tema que ya cubrimos en El Parque Centenario.
El cuidado del espacio era responsabilidad de los ayudantes, quienes debían limpiar diariamente y barrar el parque. También tenían la facultad de detener a los infractores y llevarlos ante la Intendencia de Policía con apoyo de la fuerza pública. El documento original y una fotografía de la inauguración se conservan en la Biblioteca Municipal.