Expertos en Guayaquil proponen 'ciudades esponja' para mitigar inundaciones
Investigadores y autoridades municipales señalan que la infraestructura verde y el reemplazo de concreto son más viables que grandes diques para gestionar las crecidas hídricas.
El 30 de marzo de 2021, especialistas en planificación urbana e hidrológica advirtieron a las autoridades del Guayas sobre la necesidad de adoptar un enfoque integral frente a las inundaciones, criticando la respuesta fragmentada ante la temporada de lluvias. Tras identificar 73 lugares en la provincia con situaciones de emergencia, expertos consultados por este medio destacaron que existen medidas al alcance de los gobiernos locales para mitigar los efectos del agua, algunas de ellas basadas en procesos naturales.
Felipe Espinoza, investigador de la Universidad de Guayaquil, propuso implementar el concepto de 'ciudad esponja' mediante infraestructura verde. La propuesta consiste en reemplazar hasta un 70% del hormigón por adoquines permeables, césped o tierra que actúen como superficies blandas para filtrar el agua. Este sistema se complementaría con canaletas subterráneas que dirijan el líquido hacia pozos y tuberías conectadas a bombas, devolviendo el agua al río sin que se acumule en las calles.
Diego Andrade, otro experto en planificación urbana, coincidió en la viabilidad de esta estrategia, argumentando que resulta menos costosa que la construcción de grandes diques o estaciones de bombeo con compuertas, proyectos estos últimos aún sin fecha oficial para Milagro. Andrade señaló que sustituir los suelos rígidos también reduciría la temperatura urbana, eliminaría las islas de calor y capturaría CO2, logrando metrópolis más limpias sin necesidad de picar arterias viales por completo.
Desde el Municipio de Durán, el director de Obras Públicas, Héctor Vela, añadió la urgencia del arbolado urbano como parte de la solución. Vela reconoció que la falta de áreas verdes en Durán y Guayaquil contribuye a temperaturas insoportables y a peores condiciones de inundación, proponiendo la implementación de árboles nativos para bajar el calor entre 3 y 5 grados y mejorar la resiliencia de las cuencas medias y altas.