La realidad social de muchos adolescentes en Guayaquil se ha hecho visible a través de las voces propias que han compartido durante el primer año de funcionamiento del programa Scholas Ciudadanía. Según lo expresado por los propios jóvenes participantes, la ausencia de padres y cuidadores se ha consolidado como la principal preocupación y el mayor desafío emocional que enfrentan en su día a día.
Esta revelación, obtenida directamente de los encuentros realizados con la juventud local, describe una situación de profunda vulnerabilidad afectiva. Los jóvenes no solo hablan de la falta física de sus progenitores, sino que utilizan términos como sentirse "huérfanos de padres vivos", lo que ilustra la complejidad del duelo y la desprotección que experimentan al carecer de figuras de apoyo esenciales para su desarrollo.
El análisis de estas declaraciones pone sobre la mesa la necesidad de abordar las causas estructurales que llevan a esta desarticulación familiar en la ciudad. Al identificar la falta de cuidadores como el eje central del malestar juvenil, se subraya la urgencia de contar con redes de contención social y políticas públicas que no solo atiendan la educación, sino también el bienestar emocional y la seguridad afectiva de las nuevas generaciones guayaquileñas.