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Monigotes y tradición cierran 2025 en las calles de Guayaquil

Monigotes y tradición cierran 2025 en las calles de Guayaquil

El Municipio consolidó rutas culturales que unieron a cientos de familias y dinamizaron la economía local con artesanos autorizados.

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El 30 de diciembre de 2025, las calles de Guayaquil se transformaron en un escenario de color y memoria colectiva para marcar el cierre del año. Las tradiciones navideñas volvieron a tomar protagonismo en la ciudad, congregando a cientos de familias que recorrieron distintas rutas llenas de creatividad. Esta jornada consolidó los espacios de encuentro ciudadano como puntos neurálgicos donde niños, jóvenes y adultos compartieron una experiencia simbólica para despedir el periodo anterior.

Rutas culturales y apoyo municipal

En el suroeste de la ciudad, se destacó la Ruta de los Monigotes Gigantes. Esta exhibición presentó 21 esculturas ubicadas estratégicamente en diversos puntos del sector. Las obras fueron elaboradas por artesanos locales que emplearon técnicas tradicionales combinando materiales como papel, espuma, fomix y madera. El Municipio de Guayaquil respaldó esta iniciativa, la cual permaneció abierta al público hasta el 11 de enero de 2026.

Esta muestra se posicionó no solo como un atractivo cultural, sino también como una herramienta para impulsar el turismo barrial y dinamizar la economía de decenas de familias dedicadas a este oficio. La presencia oficial buscaba fortalecer esta expresión popular profundamente arraigada en la identidad local, promoviendo al mismo tiempo el uso ordenado del espacio público.

Comercio autorizado y alcance regional

De manera paralela, los corredores tradicionales de venta mantuvieron una alta afluencia. La calle Seis de Marzo recibió diariamente a cientos de visitantes que recorrieron puestos buscando la figura ideal para despedir el año. En estos espacios operaron 800 comerciantes autorizados por las autoridades competentes, quienes ofrecieron figuras de distintos tamaños y temáticas.

Esta oferta permitió a los ciudadanos disfrutar del paseo en familia mientras realizaban sus compras con anticipación. El alcance de la tradición trascendió el perímetro urbano: además de compradores guayaquileños, llegaron personas de otros cantones que adquirieron monigotes tanto para uso personal como para su reventa.

Testimonios y economía local

“Vengo cada temporada a ver los años viejos de aquí para llevarlos a Quito. Allá también los vendemos a las personas que desean comprarlos para despedir el año 2025”, expresó Javier Lema.

La declaración del comerciante reflejó la dinámica económica regional vinculada a esta costumbre. La afluencia de público confirmó el valor cultural y económico de una práctica que se mantiene viva año tras año, reforzando el sentido de comunidad en uno de los momentos más significativos del calendario ciudadano.

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