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Nebot califica de barbarie el linchamiento en Posorja y critica la impunidad judicial
El alcalde guayaquileño condenó la muerte de tres personas apedreadas por una turba que actuó tras un rumor de secuestro, señalando que la falta de justicia efectiva empuja a la población a tomar la ley por su mano.
El 17 de octubre de 2018, el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, emitió un fuerte rechazo ante los hechos violentos ocurridos en el cantón Posorja, donde tres personas perdieron la vida tras ser apedreadas por una multitud. En su habitual enlace radial, el mandatario calificó el episodio como un "acto de barbarie" que ninguna persona consciente puede aceptar, destacando la gravedad del linchamiento colectivo que sacudió a la provincia.
Nebot explicó que la agresión se desató tras circular un rumor que señalaba a las víctimas como presuntos secuestradores de niños, afirmación que las autoridades han desmentido. Sin embargo, el edil no solo se centró en la condena del hecho, sino que atribuyó la violencia a una percepción generalizada de inseguridad y a la ineficacia del sistema judicial ordinario. Según su análisis, cuando la justicia no opera con celeridad ni eficacia, surge un vacío que lleva a sectores de la población a tomar la justicia por sus propias manos.
El funcionario criticó duramente el comportamiento de jueces y fiscales, a quienes acusó de amparar al delincuente mediante leyes que considera "prodelincuenciales" y una gestión judicial permisiva. Nebot argumentó que la impunidad no es un derecho humano y que el Estado debe cumplir con su deber fundamental de garantizar la seguridad ciudadana, respetando los derechos de las víctimas y la reparación que la Constitución les otorga.
En su intervención, el alcalde señaló que, aunque la pobreza es una causa subyacente en ciertos casos de malformación social, la mayoría de la sociedad no delincuente no debe tolerar estas situaciones. La declaración del GAD Municipal de Guayaquil busca poner el foco en la necesidad de fortalecer las instituciones para evitar que la desesperación por la falta de castigo a los criminales derive en violencia popular.